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domingo, 14 de abril de 2013

Cuando sepas de mí.


“Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.
Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.
Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió”.
Risto Mejide.

jueves, 11 de abril de 2013

Jóvenes eternamente.


Un periodista pregunto a una pareja:
¿Cómo se las arreglan para estar juntos durante 65 años?
Y ella contestó: "Nacimos en un tiempo en que si algo se rompía, se arreglaba y no se tiraba a la basura."

¡Que llueva!


Ahí estaban, el uno frente al otro, evitando miradas. Hasta que se encontraron. Era como si sus ojos estuviesen hablando. De un instante a otro, comenzó a llover estrepitosamente. Como reacción, sufrieron un impulso que les llevó a abrazarse. Abrazo, que les hizo olvidar aquella lluvia y todo cuanto les rodeaba aquella noche.
Nadie sabía qué podría pasar después, qué les depararía el futuro, pero eso no les importaba, sabían que ese era su lugar, el uno junto al otro después de tanto tiempo.

"You touch my heart, you touch my soul"

miércoles, 10 de abril de 2013

Con los pies en el techo.


Martes. Tres y diez de la tarde. La comida estaba servida ya en la mesa. Elena, la hija pequeña, merodeaba en su habitación jugando con su casa de muñecas. Un poco más tarde, su madre le llamó para comer. Elena, fue fugazmente al comedor y se sentó. Levantó la mirada hacia su plato, y apopléjicamente soltó una carcajada al aire. La sonoridad de su risa retumbaba tanto, que la copa de vino de su padre, explotó en añicos. Y no era para menos, Elena tenía en su plato únicamente un guisante. ¿Dónde había quedado el plato de macarrones y patatas fritas que su madre le había prometido a la salida del colegio?
Sin pensarlo dos veces, cogió el taburete de la cocina y subió hasta el armario más alto para coger un bote de ‘Nutella’, lo que acabó siendo su comida aquél día. Sus padres, mientras tanto, comían como si de robots se tratara, moviendo sus brazos del plato a la boca, de forma automática. Era espeluznante. No hablaban, tenían las pupilas dilatadas y parecían estar hipnotizados mirando la televisión. Televisión que, sarcásticamente, estaba apagada.
Era su momento. El momento de Elena.
Corrió al desván y cogió todas las pinturas que su hermano Eduardo utilizaba para pintar óleos. Un paraje lleno de dinosaurios, un desierto con majestuosas pirámides egipcias y camellos, una playa exótica con delfines y chimpancés saltando de palmera en palmera… Todo aquello que alcanzaba su imaginación, quedó plasmado en las paredes de toda la casa.
Elena vivía ajena a lo que estaba ocurriendo. Habían despedido a su padre de la empresa. Su madre estaba conmovida por todo lo sucedido, no sabía cómo reaccionar. Todo aquél día era irreal y desconocido para Elena. Mientras ella radiaba de felicidad pintando grotescos y llamativos dibujos, sus padres continuaban en la cocina en el más absoluto e implacable silencio. Sólo los dibujos que acaparaban todas las paredes parecían tener vida en aquella casa.
En ocasiones puntuales, sería necesario pensar como los niños: Despreocuparse, evadirse y dar rienda suelta a la imaginación. Los niños son capaces de aprender con una facilidad abrumadora, por su versatilidad y actitud positiva. Cuando algo verdaderamente nos perturbe, será necesario inmiscuirnos en la piel de un niño ‘que no quiere crecer’ y que únicamente desea sobreponerse y aprender. Un niño, con la capacidad de soñar. Soñar a lo grande.

"Muchas veces la locura o la ingenuidad son lo más conveniente".

martes, 9 de abril de 2013

Nuevos horizontes.

Así como el viento voltea las ramas de los árboles, la vida, nos conduce, del mismo modo, a límites insospechados. 
No tenemos la capacidad de sobreponernos a sus decisiones, sino que debemos aprender a aceptar lo que llega y lo que va. Pues detrás de todos estos cambios, hay nuevas metas, esfuerzos y recompensas por las que vale la pena luchar. Y no me refiero a luchar en sentido estricto, sino a enfrentarnos a la vida con optimismo, valentía y con una sonrisa implícita en nuestro rostro. Cuando, verdaderamente, llegas a comprender lo anterior, recobras lo que se entiende como 'ilusión'
Todo final da paso a un nuevo comienzo. Un comienzo, sin ilusión, no tiene significado alguno. Al fin y al cabo, pese al devenir de la vida, cada uno de nosotros somos capaces de forjar lo que queremos.
      Recuerda siempre: "Todo lo que tu mente puede concebir, tú, lo puedes conseguir".